¿Cómo tener una relación personal y diaria con Dios?

  • Hace poco un joven me preguntó cómo podía tener una relación personal con Dios. A pesar de que nací en un hogar cristiano, donde hablar de la iglesia y de la fe era parte de nuestras conversaciones diarias, esa fue la misma pregunta que yo mismo me hice a los 15 años.

    Recuerdo decirme: “Deseo esa conexión que tienen mis padres con Dios, la cual yo quizá solo mantengo por costumbre”. A la mañana siguiente, me levanté muy temprano, me lavé la cara y comenzó una aventura que hasta el día de hoy no termina y disfruto cada mañana. Para mí, hablar con Dios, leer la Biblia y cultivar esa relación diaria es lo que me levanta y me anima, incluso en los días más oscuros.

    Como todo en la vida tiene una secuencia lógica, y sin intentar limitar las formas infinitas en las que Dios habla, creo que hay consideraciones prácticas que te ayudarán a llevar este tiempo a un nivel más íntimo y agradable:

1. Elimina toda distracción

Antes de comenzar, asegúrate de estar en el lugar correcto. Muchas veces el problema no es lo “complejo” de la Biblia o lo “aburrido” de la oración, sino el ruido de las distracciones que captan nuestra atención. No tengas nada cerca que pueda desviar tu concentración.

2. Busca un lugar cómodo (pero no demasiado)

Cuando hablo de comodidad, no me refiero al sofá o la cama; si son espacios donde probablemente te quedes dormido, no serán ideales para ti. En mi caso, ese lugar fue mi escritorio. Comencé ahí con una pequeña lámpara y una Biblia en físico, porque sabía que una digital (celular o tablet) me tentaría a revisar notificaciones.

3. Comienza con una oración sencilla

Orar es hablar con Dios. Si deseas que este momento sea intencional, lo mejor es iniciar pidiéndole que nos ayude a entender cómo quiere hablarnos hoy. Te aseguro que esa oración antes de leer hace la diferencia: prepara tu corazón y tu mente para que el Espíritu de Dios obre en ti.

4. Empieza una lectura ordenada y programada

Dios es un Dios de orden; lo vemos desde la creación, donde destinó un día para cada cosa. La Biblia tiene un mensaje completo y progresivo. No leas versículos al azar; comienza de forma constante. Puedes iniciar «de tapa a tapa» o con libros específicos como los Evangelios (Mateo, Marcos, Lucas o Juan).

5. Toma un tiempo para meditar

Esta parte es clave. Ningún mensaje leído trae claridad completa sin meditación. Te recomiendo leer el pasaje al menos tres veces. Hay estudios que sugieren que esto mejora significativamente la comprensión. Luego, piensa: ¿Cómo se aplica este mensaje a mi vida, a mi familia, a mis estudios o a mi trabajo hoy?

6. Agradece, avanza y disfruta

Vivimos en una sociedad que nos ha quitado el valor de la gratitud. Regresa al punto de dar gracias por la vida y por el mensaje recibido. Sal a tu día recordando que, aunque no todo salga según lo planeado, nuestra mayor satisfacción es saber que Dios camina con nosotros.

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