¿Por qué el éxito no es suficiente? El secreto detrás de tu propósito.

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¿Por qué el éxito no es suficiente? El secreto detrás de tu propósito.

¿Alguna vez has sentido que, por más que alcances o tengas lo que siempre soñaste, aún permanece un vacío? ¿Algo que te hace sentir incompleto en tu interior?

Cuando era adolescente, me pasaba eso. La verdad es que tenía una linda familia, mi hogar estaba lleno de amor y podría decir que no me faltaba nada. Sin embargo, llevaba un vacío por dentro. Muchos llegamos a pensar que el éxito, la paz completa y eso que llaman «autorrealización» se encuentran más adelante, en la siguiente meta. Pero, ¿y qué tal si te dijera que está en el presente, hoy, y más cerca de lo que imaginas?

Este mundo nos ha condicionado a buscar ciertos indicadores externos para saber si vamos por el “camino correcto”. Pero hoy quiero contarte que no importa en qué parte del mundo estés, de qué color sea tu piel, cómo se escriba tu apellido o dónde hayas nacido: hay un mensaje que puedes hacer tuyo hoy mismo.

Un mensaje de origen

Uno de los textos más profundos que llegaron a mi corazón se encuentra en la Biblia, donde Dios le habla a un joven llamado Jeremías:

«Antes de darte la vida, ya te había yo escogido; antes de que nacieras, ya te había yo apartado; te había destinado a ser profeta de las naciones». — Jeremías 1:4-5 (DHH)

Al igual que muchos de nosotros, Jeremías era un joven lleno de inseguridades, a quien seguro le costaba ver la dirección y el propósito de su vida en esta tierra. Y Dios le habla a este pequeño hombre para decirle algo que casi nadie logra descifrar por su cuenta.

Aunque Jeremías se veía a sí mismo como alguien inexperto, tal vez fracasado o de un lugar poco importante, Dios le aclara que su existencia no fue cosa de suerte ni del azar: estaba en el mundo por la mismísima voluntad del Creador.

El valor de ser elegido

Conozco muchas personas que viven vidas infelices no por las condiciones que los rodean, sino porque no han conocido lo valiosos y especiales que son. ¿Sabías que cerca de 720,000 personas cometen suicidio cada año en todo el mundo? Eso equivale a decir que toda la población de la ciudad de Oslo, la capital de Noruega, desapareciera por completo cada año. Es alarmante.

No sé qué estés esperando que pase en tu vida, pero te aseguro que nada de lo que obtengas de esta tierra llenará tu corazón. Pero sí lo hará recordar esto: antes de que tuvieras vida, Dios ya te había mirado y escogido. Eres valioso o valiosa no por lo que alcanzas o logras, sino por quién eres para Él.

Esto me hace recordar los partidos de fútbol que jugamos entre amigos. Cuando empezamos a escoger quién va a cada equipo, casi siempre eliges a los mejores primero porque te aseguran la victoria. Pero imagínate lo impactante de esto: Dios no te eligió por lo que puedes producir; te eligió porque ya eres valioso para Él. No eres uno más en el planeta.

Una ruta con dirección

En la última parte del texto, Dios le da a Jeremías la ruta que asegura su propósito: «Te he destinado a ser profeta». El profeta era un mensajero, alguien elegido para llevar esperanza y comunicación al pueblo. Era un trabajo honorable, pero también difícil.

Dios quiere diseñar una ruta para ti también. Quizá al leer esto te sientas escéptico, pero te pregunto con total honestidad: ya lo has intentado todo a tu manera, ¿y qué has logrado? ¿Por qué no le das a Dios la oportunidad de mostrarte el camino, de recordarte cuánto vales y para qué estás hecho?

Lo hizo en su momento con un joven que no era el más capaz, pero que tuvo dos cosas: disposición y obediencia. Si tan solo te acercas a Él, tu historia puede cambiar. Puedes salir de ese círculo vicioso en el que estás metido, regresando siempre al mismo punto, para que ahora sí avances.

No lo pienses más. Haz una oración ahí donde estás, busca una iglesia y deja que Dios se encargue del resto.

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